15/06/2008

Un poema para un momento sin poesía

RESPUESTA



Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras.

Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente.

Que tú me entendieras a mí sin palabras

como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde.



Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte,

Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes.

Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible,

la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes.



Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte.

Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.

Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma,

yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese.

Criatura también de alegría quisiera que fueras,

criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte.



Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas

y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil,

y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros,

y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde...



Si ahora yo te dijera

que es tu vida esa roca en que rompe la ola,

la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste,

aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha,

aquel niño que azota la mar con su mano inocente...



Si yo te dijera estas cosas, amigo,

¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente,

qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos?

Y ¿cómo saber si me entiendes?

¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos?

¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte?

¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna,

poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste?



Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

José Hierro
Posted by lolita at 20:53:17 | Permanent Link | Comments (0) |

01/05/2008

Curiosidades sobre el tren

Detesto a la gente que deja comida en el plato por principio. Son aquellos que desprecian aquello que se les da tomando sólo lo que les es propicio. También son los que pretenden beber la vida a pequeños sorbos. No me gustan los parcos.

Quien me conoce sabe que, de un tiempo a esta parte, odio que me regalen pendientes. Me siento incómoda agradeciendo un regalo que me obliga a cambiar mis orejas, y, lo peor, a que luego me las estén mirando.

Me da mucho asco que me toque la gente. No todo el mundo, no a todas horas; me pasa que no entiendo a esa gente sobona que invade sin reparos mi espacio personal. La paradoja es que también hay momentos en los que me muero por un abrazo o una caricia. Sé que no lo pongo fácil.

Me aterra engordar. No me siento yo misma cuando no quepo en mis pantalones favoritos.

No soporto que no me quieran aquellos a los que quiero.

Posted by lolita at 14:11:17 | Permanent Link | Comments (4) |

22/01/2008

¿bien?

Tanto sin escribir... bueno, sin escribir aquí. Estoy ocupada, más que nunca. Y cansada, muy cansada.

Me matan los viajes constantes por trayectos de sobra conocidos.

Siento en el alma la situación y no poder hacer más de lo que hago, o que no se me ocurra qué más hacer.

Pero me siento bien, a secas. Es una sensación extraña... ¿el tren se sale del círculo?

Posted by lolita at 18:04:12 | Permanent Link | Comments (2) |

20/11/2007

Siquiera el recuerdo

Cuántas veces pensamos que somos únicos, o en la importancia infinita de todo cuanto hacemos, que somos insustituibles en un lugar o en el corazón de alguien… y luego llega el aviso de la pálida dama y descubrimos una vez más que todo es mentira.

La sola mentira a la que no renuncio es la de ser irremplazable dentro de aquellos a los que amamos y que nos aman. Creo firmemente que puede ser cierto. Si morimos sin dejar un vacío dentro de otro ser humano es que nuestra vida no ha valido la pena. Aunque nuestro viudo o viuda vuelva a amar, aunque nuestros hijos y familiares continúen con su vida… debe haber algo que siempre recuerde que alguien estuvo ahí, como el cerco de la taza caliente sobre el cristal de la mesa, como el olor de los cajones donde un día se guardaron nuestras pertenencias, el tacto de las hojas de los libros que ya pasaron nuestros dedos, una mirada en alguna foto, e incluso el eco de nuestra risa en el barranco de algún recuerdo. Algo queda. Debe quedar.

Pero si que es inevitable sentirse pequeño, inútil y desvalido ante la inminencia de la nada, de no existir. Nuestro trabajo en el mundo, nuestros desvelos, todo lo que llenó nuestros días se hace insignificante, provocando un pánico que nadie puede comprender o superar. En esos momentos, como digo, el único consuelo posible es saber que algo de nosotros permanecerá en lo más profundo de quién nos amó. Así debe ser y así será.

Posted by lolita at 20:51:42 | Permanent Link | Comments (2) |

21/10/2007

Y todo cambió de nuevo

Mis queridos lectores, pocos y muy amados, debo deciros que lamento mi ausencia de estas últimas semanas, pero vuelvo a tener la excusa de un cambio radical en mi ritmo vital: trabajo!
Si, es cierto. Parece mentira después de tanto tiempo y tantas horas malgastadas en torturarme a mí misma con la pregunta de si aún sirvo para algo. El último año de estudio y claustro hogareño no me ha sentado nada bien. Y lo sé ahora, después de dos semanas con las pilas puestas para adapatarme a otro sitio, a los nuevos compañeros, a los horarios y a las aulas, esta vez desde el sillón del profesor.
Estaba buscando trabajo, de entrevista idiota a entrevista tongo, cuando me llaman y me dicen (lo que es la vida y el humor divino) que me vaya a Málaga para incorporarme el día 4 de octubre a mi puesto de trabajo durante este año. Conté con la ayuda de mi amiga Carolina, que me acogió en su bonita casa, concretamente en el cuarto que ya se prepara para recibir a Leo, que nacerá siendo el mejor regalo de Navidad del mundo para sus padres. Aunque se las di muchas veces, creo que no fueron suficientes así que otra vez: GRACIAS.
Llegué al pueblo, Coín, y en una sola tarde tuve la suerte de encontrar piso y compañera, que se llama Luisa y es un sol. Así que no me puedo quejar.
Toda la gente a la que quiero me ha dado ánimos y mucha energía positiva, que falta hacía. A todos, también otra vez: GRACIAS.
Me siento mejor. Vuelvo a ser independiente, a sentirme útil, vuelvo a ser yo. Tanto que maldecimos el trabajo y cómo se necesita cuando falta.
Lo único malo: estar lejos de mi choki, de mis padres, y mis amigos; y que Coín está en Málaga (eso para que no vuelva a jurar y perjurar que no volveré a algún sitio).
En fin, cuando tenga red en el piso volveré a escribir un poco más. Os dejo, y por una vez, os dejo encantada.
Besos a todos
Posted by lolita at 09:52:16 | Permanent Link | Comments (2) |

24/09/2007

Insignificantes tragedias

Leyendo mis últimos posts me doy cuenta de que me estoy poniendo demasiado trágica. Es bien cierto que la vida es dramática y penosa demasiado a menudo, pero también, como dice mi padre: “No pasa nada, nunca pasa ni ha pasado nada”; por terrible que sea para nuestro corazón un determinado acontecimiento, continuaremos vivos -a menos que decidamos lo contrario de forma activa- y el resto del mundo permanecerá sabiamente ignorante de nuestro dolor, relativizará nuestro más hondo y personal sufrimiento hasta convertirlo en algo que es poco menos que nada.


Así que mi mensaje para el nuevo curso es que empecemos por quitar importancia a lo doloso desde nosotros mismos. Yo lo intentaré al menos, ya que, en un mundo tan parco en empatía, todo lo demás es una pérdida de tiempo.

Posted by lolita at 10:13:54 | Permanent Link | Comments (1) |

24/08/2007

Donde habita el olvido

Hay veces en las que alguien a quien crees que has olvidado surge en una conversación, luego entre sueños, algunas imágenes, que la retina archivó (diría Sabina), saltan a la superficie junto con sentimientos que también pensabas haber olvidado. Esta noche he revivido la tristeza con el rostro de alguien a quien quise. A su lado me sentí a salvo, y eso es algo que hace imposible el rencor. Nunca le desearé más que felicidad. Pero también me hizo daño, y sería estúpida si me empeñara en tener cerca el riesgo de volver a sufrir, si olvidara sus palabras. Siguiendo con Sabina, dejé que se fuera a donde habita el olvido.

Siempre que se habla de amor pensamos en el romanticismo, en la pareja; pero existe una forma de querer que suele subestimarse, una manera limpia y sencilla de guardar a alguien en el corazón. No puedo entender qué razones llevan a algunos a despreciar esa clase de afecto, a no cuidarlo.


Pensaba que nuestra amistad sería de esas pocas cosas que en la vida duran para siempre, que seríamos viejas y aún nos reiríamos de aquellos momentos inolvidables que pasamos juntas, que los suyos nunca dejarían de ser los mejores abrazos del mundo. No se me ocurrió pensar que prefiriese unas risas a ese amor limpio y sincero, que escogiera la simple compañía en lugar de a su sitio en mi corazón.


Posted by lolita at 10:31:51 | Permanent Link | Comments (0) |

13/08/2007

Resistencia al cambio

Cuando el corazón domina, cuando nos hacemos débiles, cuando los pequeños fracasos superan en nuestra balanza al enorme éxito de seguir vivos; y cuando, además, nos convertimos en sordos y ciegos a las razones o a la evidencia... ¿qué hacer para salvarnos?¿Y para salvar a alguien que no desea cambiar, sino que lo haga el resto del mundo?

Desgranamos la falsa modestia y en el fondo esperamos que la tierra gire 

al ritmo de nuestros latidos.

Somos expertos en buscar excusas, aún sabiendo que toda solución comienza 

en nuestro propio cambio, en nuestro movimiento. 

Posted by lolita at 09:58:04 | Permanent Link | Comments (1) |

11/07/2007

Reencuentros

Habían pasado casi diez años desde la última vez que le vi. No era, desde luego, el mejor sitio para encontrarse con nadie, él estaba sorprendido de mi visita, y yo me quedé en blanco por tener que hablar con un cristal de por medio. De todas formas, antes de eso, ya hacía mucho que no hablábamos. Casi no recordaba cómo era su risa, o cómo era mirarle a los ojos sin que estuviesen rojos y llenos de ansiedad.


El viernes pasado mi madre me llamó diciéndome que estaba aquí, y yo fui con todas mis reservas, dispuesta a pasar un rato breve y tenso hasta encontrar una excusa para irme a casa; pero me quedé todo el día con él. Me descubrí a mi misma teniendo de nuevo esperanzas, llamándolo de nuevo “mi hermano” sin tristeza en la garganta.


Ayer le despedí con un abrazo mientras me decía que me quería, y mientras yo rogaba por no tener que saber nunca más que ha vuelto a caer, mientras me preguntaba qué misterio hace a la sangre tan poderosa como para mantener el amor en suspenso y sin rasgarlo apenas a través de los años.

Posted by lolita at 11:58:37 | Permanent Link | Comments (0) |

21/06/2007

El futuro ¿en buenas manos?

Hace ya algún tiempo mantuve una conversación acerca de la inutilidad de tratar de ver el futuro, las cartas o las dotes adivinatorias en general. Como buenos occidentales, concebimos pasado, presente y futuro; futuro impredecible, pero más pacificador que el de otras culturas: mediante la observación del pasado y el presente sabemos que, muy probablemente, el futuro será de una u otra forma. Lo más hardcore que logramos asumir es la ciencia ficción, porque “ciencia” va seguido de “ficción”, pero siempre dominados por el escepticismo.


En la sociedad de las comunicaciones la información ha de tener un canal objetivo, palpable. No se puede asumir que determinadas personas reciban imágenes de lo venidero usando su mente, sus sentidos, como único soporte o línea de transmisión. El saber, que, en nuestro retablo cultural (mira que me gusta esta expresión…), se almacena en estanterías, no puede conceptualizarse como algo que flota en suspenso, sabe Dios dónde, algo que, por su mero capricho, puede elegir a sus receptores. Esto es la pesadilla de cualquier científico tecnócrata (comprensible si se piensa que ha dedicado su vida a aprender las leyes del funcionamiento del mundo, para que luego venga un chamán australiano a comprometer tanto estatismo y polivalencia. Cómo culparles de nada, yo también lo haría).


En cambio, para algunas culturas el tiempo se piensa como puro amor a lo que la vida tiene a bien hacernos aprender. Los hopis, por ejemplo, sólo tienen por una parte lo que han vivido y viven como única categoría, el pasado no merece la pena ser narrado o explicado, simplemente porque es algo que está; por otra parte lo que aún no ha sucedido. Y en esta última todo cabe… lo mágico, lo tecnológico, lo divino, lo epidémico… la vida en un sentido más amplio de lo que nosotros podamos llegar a entender jamás. En este momento de mi vida sería colosal conocer a un pueblo con ese talante para aceptar la sorpresa.

Posted by lolita at 19:57:37 | Permanent Link | Comments (0) |