Friday, January 26, 2007

más desde el tupper…

Esto fue un ejercicio del taller de creación: escribir algo en prosa acerca de unos versos. Espero que os guste.

Desde Cernuda

Vuelto en el lecho, como niño sin nadie frente al muro,
Contra mi cuerpo creo,
Radiante enigma el tuyo;
No ríes así ni hieres,
No marchas ni te dejas, pero estás conmigo.

Luis Cernuda
Mi arcángel

En un breve espacio de tiempo –tal vez sean incluso minutos- me derrumbas y me reconstruyes con una facilidad pasmosa. Al empezar el día me recuerdas que no soy para ti sino alguien en quien confías para vigilar el mundo cuando estás dormido. Y de nuevo los cinco agujeros, la sangre brotando sin parar de todos ellos y yo con diez pero sin dedos bastantes para taponar este dolor. Por la tarde me abrazas, te inclinas y reposas sobre mí el peso sublime de tu cuerpo, y yo, el que tan sólo unas horas antes se prometía a sí mismo que aquella era la última vez que no lograba mantener las distancias, las lejanías que me escondes; ese mismo hombre se licua ahora entre los poros del sofá de piel, muriéndose de ternura al dejar rodar mis dedos por la piel de tu hombro.

Cuando no me miras, cuando diriges la vista al muro, cuando estás leyendo o cuando duermes y tus ojos no pueden juzgarme, me atrevo a decir “te quiero” moviendo los labios, haciendo nuevas las palabras. No demasiado alto, no demasiado cerca, pero lo necesito. Exhalo esta bocanada de gas porque si no lo hago tal vez me vaya durmiendo yo también… y no quiero dormirme porque estoy seguro de que no va a ser en tus brazos.

Posted by lolita in 17:13:13 | Permalink | Comments (8)

Tuesday, January 23, 2007

Remendando el guión

Una amiga a la que quiero lo está pasando fatal. Su historia no es atípica, ni sorprendente, pasa todos los días, porque desgraciadamente siempre hay alguien dispuesto a rompernos el corazón.

Ahora no puede dejar de sentir ese vacío de la esperanza rota, la tristeza de no encontrar en los cajones el olor conocido de la compañía, sus proyectos se han quedado sin obra, y no sabe cómo explicárselo para que duela menos. Alguien la ha abandonado de la peor forma posible y se ve a sí misma demasiado pequeña para cargar con su vida. Su dolor me es tan conocido que me siento como un médico resabiado: comprendo tan bien cada síntoma de su enfermedad que no sé cómo ayudarla más, aunque sepa que nadie puede.

Dentro de unos meses comprenderá que no es el desamor lo que la consume, que ni siquiera es amor lo que ha sentido. A veces se cruza alguien en nuestro camino que nos deslumbra, que aparece cuando las cosas se han quedado sin brillo, que nos vende un sueño al que aferrarnos, y que pasado un tiempo muestra su verdadero rostro: el egoísmo y la pobreza de espíritu. Nos fascinan por dejarse llenar de nuestra fantasía, por ser una pared blanca en la que proyectar la película de la que siempre quisimos ser protagonistas. Pero no dan nada, porque no tienen nada.

Nunca dura demasiado. Cuando se empieza a notar el engaño se esfuman ellos primero, dejando tras de sí una nueva película, esta vez de sufrimiento. No podrían soportar dejar de ser estrellas aun en la distancia.

Mi amiga no sabe que lo que tiene que superar es un mono, un enganche al dolor, que es lo único que él le ha dado. Le gustó tanto el sueño que vivió al principio que quiso demostrarse que podía conseguirlo, que podía cambiarle y recuperar a su Gene Kelly. Ningún beso crea tanta adicción como aquel del que esperamos más.

Dentro de unos meses se sorprenderá descubriendo qué fácilmente confundimos el amor con la ansiedad. Mientras tanto la ayudaré a recoger los escombros, y tal vez a pintar una pared en color verde.

Para los que estén o hayan estado en la situación de mi amiga un consejo: mirad a los demonios a la cara, son más pequeños de lo que parecen en la oscuridad y no dicen más que mentiras. Para los que vendéis la película: espero que sea tan difícil como imagino vivir siendo una mierda.

Posted by lolita in 10:05:45 | Permalink | Comments (2)

Thursday, January 11, 2007

Respirando a solas

Desde luego, hoy la soledad es una suerte de alivio. Sé que estoy sola, pero a veces la conciencia y la consciencia no son suficientes. La necesito total y plenamente mía.

Ella no me pide nada, no se explica, no se justifica cuando viene o se va, no me juzga… simplemente está, y siempre me espera cuando vuelvo de pasar el tiempo con otras compañías. No es celosa, no pretende promesas ni protagonismo. Sabe que es única, y que, aunque no siempre sepa reconocerlo, su belleza es sencillamente perfecta. Tan solo tengo que armarme de valor y mirarla directamente a los ojos.

Entre nosotras se contiene todo lo que soy o he sido alguna vez. Sólo ella puede recitar de memoria los nombres de todos mis demonios, y conoce a los perros que me acechan en las noches inmensas. Sabe decirme con la mayor tranquilidad que me he salvado, saltándome una a una todas mis promesas, y sabe también que no soy suficiente para tomar otro camino. Acepta mejor que yo lo que me ha sido dado, y calma mis angustias cuando hago de ello usos inapropiados.

Se puede decir que he aprendido a quererla, tanto que a veces incluso me cuesta respirar sin ella.

Posted by lolita in 13:16:32 | Permalink | Comments (4)

Año nuevo, ¿vida nueva?

 
El día ha comenzado con colores tristes. Para algunos se explica porque se acabaron las vacaciones, para mí es la muestra evidente de que no le quedan más vestidos con los que sorprenderme.

Empieza el nuevo año y también mis nuevas ocupaciones y proyectos vitales, mis propósitos de enmienda disfrazados de esperanzas… se supone. Lo que desde luego empieza, más bien continúa, es la intranquilidad, el griterío y el despliegue de mala educación de mi patio de vecinos. La misma expresión “patio de vecinos” me da ardores. Otra vez perteneciendo a algo que no he elegido.

El otro día (expresión precisa donde las haya, y demasiado habitual en mí), tuvimos una conversación con alguien que decía que le gustaba esta ciudad por su gente. A mí no me convence. A veces pienso que no venimos de la misma tierra, que nos convertiremos en polvos distintos cuado estiremos la pata. Si no, que alguien me explique qué coño tengo yo que ver con C., mi admirada vecina. Es una de esas personas que, cuando cruza por mi pensamiento, me hace sentirme nazi. Pero, ahora en serio, ¿qué aporta la presencia de este ser en el mundo? No intentaré responder a la pregunta porque, conociendo lo bien que me quiere mi cabeza, seguro que la respuesta se me vuelve en contra.

Para mayor diversión, tengo dos vecinos nuevos a los que les gusta tocar tambores en el salón. Cuando les advierto de la inconveniencia de su actitud, responden con aparente sorpresa que no pensaban estar molestando. La pregunta es: ¿me toman por idiota o son realmente retrasados? (Nota a tener en cuenta: vienen de Texas). Podría resumir con una frase célebre, aunque no de cosecha propia: ¡a la mierda!

Posted by lolita in 11:00:26 | Permalink | Comments (1) »