Y todo cambió de nuevo
Mis queridos lectores, pocos y muy amados, debo deciros que lamento mi ausencia de estas últimas semanas, pero vuelvo a tener la excusa de un cambio radical en mi ritmo vital: trabajo!
Si, es cierto. Parece mentira después de tanto tiempo y tantas horas malgastadas en torturarme a mí misma con la pregunta de si aún sirvo para algo. El último año de estudio y claustro hogareño no me ha sentado nada bien. Y lo sé ahora, después de dos semanas con las pilas puestas para adapatarme a otro sitio, a los nuevos compañeros, a los horarios y a las aulas, esta vez desde el sillón del profesor.
Estaba buscando trabajo, de entrevista idiota a entrevista tongo, cuando me llaman y me dicen (lo que es la vida y el humor divino) que me vaya a Málaga para incorporarme el día 4 de octubre a mi puesto de trabajo durante este año. Conté con la ayuda de mi amiga Carolina, que me acogió en su bonita casa, concretamente en el cuarto que ya se prepara para recibir a Leo, que nacerá siendo el mejor regalo de Navidad del mundo para sus padres. Aunque se las di muchas veces, creo que no fueron suficientes así que otra vez: GRACIAS.
Llegué al pueblo, Coín, y en una sola tarde tuve la suerte de encontrar piso y compañera, que se llama Luisa y es un sol. Así que no me puedo quejar.
Toda la gente a la que quiero me ha dado ánimos y mucha energía positiva, que falta hacía. A todos, también otra vez: GRACIAS.
Me siento mejor. Vuelvo a ser independiente, a sentirme útil, vuelvo a ser yo. Tanto que maldecimos el trabajo y cómo se necesita cuando falta.
Lo único malo: estar lejos de mi choki, de mis padres, y mis amigos; y que Coín está en Málaga (eso para que no vuelva a jurar y perjurar que no volveré a algún sitio).
En fin, cuando tenga red en el piso volveré a escribir un poco más. Os dejo, y por una vez, os dejo encantada.
Besos a todos
Si, es cierto. Parece mentira después de tanto tiempo y tantas horas malgastadas en torturarme a mí misma con la pregunta de si aún sirvo para algo. El último año de estudio y claustro hogareño no me ha sentado nada bien. Y lo sé ahora, después de dos semanas con las pilas puestas para adapatarme a otro sitio, a los nuevos compañeros, a los horarios y a las aulas, esta vez desde el sillón del profesor.
Estaba buscando trabajo, de entrevista idiota a entrevista tongo, cuando me llaman y me dicen (lo que es la vida y el humor divino) que me vaya a Málaga para incorporarme el día 4 de octubre a mi puesto de trabajo durante este año. Conté con la ayuda de mi amiga Carolina, que me acogió en su bonita casa, concretamente en el cuarto que ya se prepara para recibir a Leo, que nacerá siendo el mejor regalo de Navidad del mundo para sus padres. Aunque se las di muchas veces, creo que no fueron suficientes así que otra vez: GRACIAS.
Llegué al pueblo, Coín, y en una sola tarde tuve la suerte de encontrar piso y compañera, que se llama Luisa y es un sol. Así que no me puedo quejar.
Toda la gente a la que quiero me ha dado ánimos y mucha energía positiva, que falta hacía. A todos, también otra vez: GRACIAS.
Me siento mejor. Vuelvo a ser independiente, a sentirme útil, vuelvo a ser yo. Tanto que maldecimos el trabajo y cómo se necesita cuando falta.
Lo único malo: estar lejos de mi choki, de mis padres, y mis amigos; y que Coín está en Málaga (eso para que no vuelva a jurar y perjurar que no volveré a algún sitio).
En fin, cuando tenga red en el piso volveré a escribir un poco más. Os dejo, y por una vez, os dejo encantada.
Besos a todos