La mili
- He conocido a personas falsas, que disfrazan su mala leche con palabras huecas.
- A yonkis del poder, de un absurdo y limitadísimo poder. Minicaudillos ridículos, llenos de complejos, amargados por tener las justas luces para darse cuenta de que nadie les sigue.
- A tontos, tontos del culo que no caben en otra clasificación.
- Algunos tarados, que algún día puede que salgan en las páginas de sucesos.
- Personas débiles, que no buscan soluciones sino eterno consuelo. Una nueva evidencia de que la debilidad va de la mano del egoísmo.
- Pero también he conocido a gente buena: que se preocupa por hacer bien lo que hace, que vive su vida sin hacer daño, que te regala una sonrisa con comentarios de un humor negrísimo o que dice lo que piensa en voz alta y sin paños calientes, gente que lucha por lo que quiere y que siempre tiene un buen gesto. E incluso gente que es capaz de sorprenderme, de estimularme o conmoverme. Personas a las que creo que puedo llamar amigos.
No es mal balance, obviando los 8 kilos que he puesto por no poder despegar el culo de la silla. He vuelto a casa, con todo lo que eso supone, puede ser síndrome de Estocolmo, o que vuelvo a tener sobre la espalda el peso de mis viejos problemas, pero a ratos echo de menos estar allí.